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| Publicado el : 8/10/2008 |
Ráfagas de aire provocan la mayoría de los Derrames Faciales |
| Fuente: Centro Nacional de Reabilitación-Costa Rica |
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Las abuelas tenían razón: los cambios bruscos de temperatura pueden causarle una parálisis facial. Esta situación, y el ataque de un virus cuando las defensas están bajas, ocasionan el 90 por ciento de las consultas por este mal en el hospital Calderón Guardia.
Jorge Ramírez, de 54 años, recibió terapia en el CENARE hasta principios de este mes, debido a que el lado izquierdo de su cara sufrió una parálisis. Luego de tres meses de asistir a estas sesiones para estimular esos músculos dormidos, ahora practica los ejercicios en su casa, en Los Ángeles de San Rafael de Heredia.
Recuerda que cuando llegó al centro de rehabilitación, el 25 de noviembre, no podía cerrar la boca ni el ojo izquierdo y levantar el ceño. En marzo ya tenia mayor movilidad, dice la terapeuta física Karen Sánchez.
Don Jorge no sabe qué le provocó la parálisis. Relata que un día antes del incidente, el 16 de noviembre, escuchó una bulla y salió de su casa para ver qué sucedía. Dice que estaba haciendo mucho viento. Al día siguiente, al despertar, se dio cuenta que “tenía la cara torcida”.
El Dr. Víctor Gil Chan, fisiatra del Hospital Dr. Rafael Ángel Calderón Guardia, explica que el 85 por ciento de los casos se recuperan en un lapso de dos meses. Más allá de ese tiempo, se corre el riesgo de quedar con alguna secuela.
Se calcula que la incidencia de derrames en el país es de cuatro casos por cada 10 mil habitantes, y a nivel del Calderón Guardia, Gil señala que se reciben 12 pacientes nuevos cada mes. “La enfermedad no distingue sexo ni edad. Sin embargo, la mayor parte de la población enferma es gente joven”.
Si usted está caluroso y una corriente de aire “lo pesca”, su sistema nervioso puede alterarse y provocar un derrame facial. José Francisco Poveda, de 41 años, es una prueba de que eso sucede.
Durante cinco meses, recibió estimulación en su rostro para que se activaran sus músculos, en el CENARE. Cuenta que la noche del 15 de setiembre se quedó dormido con su hija menor –en el cuarto de la pequeña– y en la madrugada despertó y, antes de pasarse a su cama, se quitó la camisa para ponerse la pijama.
“En la mañana me levanté normalmente pero, a la 1:00 p.m., el ojo derecho empezó a llorarme y a las 3:00 p.m., tomando café, me percate que el líquido se salía de mi boca al intentar tomarlo”. Fue muy difícil, recuerda Poveda, porque “no podía hablar y la gente no comprendía lo que decía”.
En el CENARE le aplicaron, hasta principios de este mes, pequeñas descargas eléctricas para estimular los nervios faciales. Ahora, repite en casa en Heredia los masajes que le enseñaron los especialistas.
Inés Garay, terapeuta física del servicio de rehabilitación del Calderón Guardia, comenta que la gente parece no temer a la consecuencia de los cambios bruscos de temperatura.
Añade que muchos se acuestan y se levantan rápidamente para luego salir al patio o directo al refrigerador. Algunos arriesgan a los niños, por ejemplo, cuando los alzan mientras están dormidos y no los protegen contra el viento en el cuello y espalda.
Los síntomas, dice el Dr. Gil, se pueden manifestar uno o dos días antes de darse la parálisis. Comenta que los pacientes sienten un dolor detrás del oído, fiebre leve dolor de cabeza y luego se nota que el ojo (de la región afectada) lagrimea. Eso sí, hay quienes no sienten mayor molestia previo al derrame facial.
EJERCICIOS PARA EVITAR DERRAMES FACIALES
Los especialistas recomiendan a los pacientes ejercitar sus músculos de la siguiente forma:
-Levante las cejas.
-Ponga cara de enojado bajando las cejas.
-Cierre y abra los ojos.
-Tome aire por la nariz con fuerza.
-Arrugue la nariz y levante el labio superior.
-Proyecte el labio inferior hacia abajo como haciendo “pucheros”.
-Apriete los labios con fuerza y trate de silvar.
-Sostenga el aire en las mejillas, tratando de mantener la boca cerrada.
-Apriete los labios el uno contra el otro.
-Sonría sin hacer una mueca.
-Sonría mostrando los dientes.
-Eleve los ángulos de la boca hacia arriba.
-Ponga tensos los músculos del cuello, moviendo la mandíbula hacia abajo.
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